Cosmos
Domingo, 1 de marzo de 2026
La primera vez que tuve en mis manos el libro Cosmos de Carl Sagan fue de la estantería de la biblioteca de un primo mío. Contenía fotos de astros, planetas y galaxias que no había visto antes.
Mientras lo ojeaba descubrí que no solo trataba de temas astronómicos, también trataba sobre la vida en la Tierra, de ella misma y de ciencia y tecnología.
Mi curiosidad quedó tocada.
El libro de Cosmos revisa y complementa los contenidos de la serie de TV Cosmos: un viaje personal, protagonizada por Carl Sagan. De buena parte de la música de esta serie de TV se encargó Vangelis, donde se dió a conocer popularmente.
El Cosmos es todo lo que es o lo que fue o lo que será alguna vez.
Así fue como descubrí a Carl Sagan, el divulgador científico más popular de la década de 1980. Explicaba de forma sencilla temas tan complejos como el comportamiento de la materia y el tiempo a la velocidad de la luz, la probabilidad de encontrar civilizaciones inteligentes en otros lugares del universo, cómo comprender distancias interestelares, qué elementos químicos existen de forma natural, de forma artificial y qué diferencia hay entre ellos, o como representar el infinito o un número grande como el Googol. También sospeché después de donde venía el nombre de Google.
Estupefacto me quedé al descubrir que observar una galaxia con un telescopio es observar la luz que ha viajado durante años desde ella hasta nuestros ojos. Es ver cómo era esa galaxia hace años. Cuanto más lejana está la galaxia, más antigua es la luz que nos llega de ella. El telescopio es una ventana donde observar el pasado.
Además, analizando el espectro de la luz reflejada que llega de un planeta, se puede averiguar su composición. Así, podemos averiguar si un planeta tiene agua y aire por muy lejos que se encuentre, y deducir si reune condiciones para la vida tal y como la conocemos. La tesis en 1925 de Cecilia Helena Payne-Gaposchkin utilizaba el análisis del espectro de la luz para razonar que las estrellas están compuestas fundamentalmente de hidrógeno y helio. Estos descubrimientos no me dejaron indiferente.
Otra parte muy interesante de Cosmos es un ejemplo utilizando figuras planas de cómo se percibiría una tercera dimensión desde un mundo de dos dimensiones. Con otro ejemplo parecido te ayuda a comprender cómo se percibiría una cuarta dimensión física desde un mundo de tres dimensiones, dando a conocer al teseracto.
Carl Sagan también invita al pensamiento crítico y al uso del Método científico, a no descartar hipótesis por muy locas que parezcan y descubrir si lo que alguien propone es cierto o no, o en qué grado. El Método científico es la herramienta universal que tenemos para comprender realmente lo que ocurre a nuestro alrededor.
Cierta situación desagradable la predijo Carl Sagan hace 40 años y ya venimos notando su impacto desde hace unos cuantos: el incremento de la temperatura en la Tierra producido por el efecto invernadero. Carl Sagan explicó claramente esta situación: la emisión de gases de efecto invernadero hace aumentar la temperatura de la Tierra y podríamos convertirla en otro planeta como Venus. También explicó recomendaciones para reducir estas emisiones. Los más de 400 grados centígrados que tiene Venus debido a su efecto invernadero no es un dato menor. Es nuestra responsabilidad pensar en ello y decidir si queremos que la Tierra se convierta en un lugar sin vida o en un lugar donde poder vivir.
Por último, mención especial al responsable de todo esto: el cerebro humano. Carl Sagan comentó que el cerebro es el medio que tiene el Cosmos para tener consciencia de sí mismo. Resultado de una evolución muy larga y única, el cerebro humano se adaptó y creció, guardando en el ADN de cada célula del cuerpo humano toda la información vital para perpetuarse. La forma que descubrió el cerebro para guardar más información de forma ilimitada fue la invención de la escritura y la lectura, reservando para ello un espacio en el neocórtex y dando lugar al lenguaje.
La escritura y la lectura son herramientas muy importantes para las personas. Utilizando nuestras manos, podemos seguir guardando información útil más allá de nuestros cerebros para después disponer de ella. Las primeras escrituras las esculpimos en huesos y en piedra, después las guardamos impregnando tinta en papiros, luego las escribimos en libros y actualmente las tecleamos en ficheros HTML que se guardan en bases de datos. Buena parte de Internet se compone de ficheros HTML, y es el medio que tiene actualmente el cerebro para seguir expandiéndose más allá del neocórtex.
Desgraciadamente Carl Sagan nos dejó en 1996, pero su legado sigue vivo mediante su obra Cosmos, al igual que las dos sondas Voyager en cuyos proyectos participó, y que siguen su camino más allá de nuestro sistema solar.
Gracias Carl.